LA HOGUERA DE QUEZADAS
April 11th, 2008
Por. Ricardo Carrera
Peces, sirenas, circo, teatro de revista, amores eternos de poca y larga duración y un sinfín de particularidades hacen que generalmente esta primera novela de Enrique Quezadas sea tan rica y signifique un auténtico despliegue de pericias narrativas.
Enrique, como todo buen artista, ha decidido explorar un arte que nunca le ha sido lejano: la literatura. Pero que esta vez, ha fungido como un canal correcto y preciso para encontrar una nueva voz, misma que habla muy despacio, y lo que el compositor y ahora escritor Mexicano tenía que decirnos, nos lo ha dicho bastante bien.
“Crónica de una Hoguera” es una historia en la que uno se sumerge desde el primero de sus capítulos, que además, tienen la brevedad correcta y precisa para facilitar la lectura, pero que también pueden representar pequeñas llamas de fuego que nos cuentan como poco a poco va a incendiarse la historia.
No pasa mucho tiempo para que el lector advierta que se trata de un relato autobiográfico, y aunque la novela está circunscrita en medio de una fogata de realismo mágico, nos resulta absolutamente verosímil el hecho de que se nos presenten personajes y situaciones fantásticas.
Personalmente, al leerla, no pude evitar asirme de tres referentes inmediatos: cien años de soledad de García Márquez, Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis y la extraordinaria película de Tim Burton: Big Fish. Lo digo porque muchas de las virtudes narrativas y argumentativas de estas tres obras, son parte de la tela con que se ha cortado esta obra de Quezadas.
Un creador, en la medida que ve y conoce todas las artes, comienza a nutrirse y a fascinarse de ellas, y esto lo hace poco a poco, generar un interés por explorar estos nuevos lenguajes y subordinarlos a su propia expresión: esto hace a un hacedor, un artista multidisciplinario, característica de Enrique Quezadas.
Las impresiones que puedo dejar al leer este libro, son variadas, la primera de ellas es que, desde mi punto de vista subjetivo debo decir que me ha gustado mucho y me he sentido profundamente cautivado por cada uno de sus pequeños capítulos-llamas, desde el punto de vista objetivo he decir exactamente lo mismo agregando además, que es un libro muy bien hecho y muy preciso.
Afortunadamente, el brinco que gha dado Quezadas de la música a la literatura, no es un brinco basado en el “caprichismo” que les da a algunos artistas, principalmente aquellos actores que les da por cantar o viceversa. Enrique tiene los elementos necesarios para explorar un buen lenguaje y dar un brinco de calidad, como aquel que dio alguna vez Fito Paez de la música al cine: un salto con pies firmes, con los elementos necesarios y la visión necesaria, o el mismo Luis Pescetti, gran cantautor que cuando exploró las letras en el ciudadano de mis zapatos lo hizo de una manera coherente y dando a todos una gratísima sorpresa.
Enrique Quezadas, desde mi punto de vista, se encuentra en esta misma situación. Nos ha dejado un gratísimo sabor de boca, ha enriquecido sus fuentes de expresión, se ha convertido en un artista bilingüe (por hablar dos lenguajes distintos en el arte, es decir, la música y la literatura) y nos ha dejado, como consecuencia: un gran libro y un gran novel escritor.



Aquí los proximos conciertos de Enrique Quezadas, faltaria confirmar la hora solamente 